Ir al contenido principal

El Amortizado

 



 

 

El amortizado

Ese atardecer el sol había tardado más en caer y el cielo se teñía de un rojo casi sangriento. Era un preludio de la desgracia que llegaría con la luna llena. No como una casualidad, ni por influencia del astro, sino como un rito organizado. Nada de lo que hacían era casual: cada símbolo, cada fecha, era cuidadosamente elegido.

El hasta hacía unas semanas jefe absoluto del gobierno se mostraba silencioso y taciturno entre los más íntimos. Sus apariciones públicas, desde hacía tiempo, habían menguado hasta casi desaparecer. Su actividad con los ministros, cada cual más incapaz, se diluía.

Su influencia en las decisiones importantes era cosa del pasado, aunque en realidad, más que decidir, siempre había obedecido los lineamientos.

Pero él se había creído el rol; durante años se creyó intocable. Incluso poderoso, mientras amontonaba dólares en cuentas corrientes. Hoy, mágicamente, ese dinero se había esfumado.

En los edificios estatales, sin embargo, la actividad tenía el frenesí carecía su mandato.

Unos pocos renunciaron en las últimas semanas y desaparecieron. Los que permanecían, la gran mayoría, deambulaban de un despacho a otro. Tenían pequeñas reuniones, dos o tres colaboradores, cuatro a lo sumo. Nadie confiaba en nadie.

Los empresarios importantes, ese fin de semana, estaban en Isla Margarita. En una reunión que apenas contaba con personajes políticos de segunda y unos militares de baja graduación, oficiales todos.

El núcleo duro del mandatario había desaparecido del palacio de gobierno. Estaban reunidos en una casa a las afueras de la ciudad, con una custodia que ya no contaba el jefe de estado. Las llamadas desde allí al extranjero eran muchas, más destinadas a proteger el botín del robo que a su jefe. Quién, a todas luces, ya había sido entregado al invasor.

Cuando el helicóptero bajó en el patio presidencial, solo quedaban unos pocos guardias que respondían a un personaje con acento extranjero. Mientras tanto, dentro del palacio, alguien con voz calma y dos militares a su lado explicaba, al ya expresidente, las condiciones de su futuro.

Nada bueno presagiaban ese atardecer rojo, ni la llena, ni los lobos enfurecidos por los despojos.

Nadie confiaba en las promesas, pero el baile por la supervivencia tejía alianzas impensables.

Las reservas de oro en Londres pasaban a manos de quién sabe quién. Los bitcoins acumulados se incautaban para reactivar las empresas que serían dirigidas por las multinacionales. Las cuentas de los funcionarios en el exterior eran embargadas, a excepción de las de los cuatro elegidos para la transición. Estos morirían más adelante en distintos accidentes, pero no lo sospechaban.

 Los ciudadanos festejaban ilusionados, ajenos al espejismo. Una tenue promesa de mejora era todo lo que había para ellos.
Ya de madrugada, mientras el barullo invadía las plazas y el aire olía a ron barato, un asistente vació el último cajón del despacho presidencial, apagó la lámpara y dejó sobre el escritorio una carpeta con una sola palabra escrita a mano: Amortizado.
..

Comentarios

Entradas populares de este blog

El genocidio expuesto

Que es la ciencia si no observar, investigar, experimentar, contrastar, debatir.  Quienes hacen eso, son científicos.  Algo que no  han sido estos últimos cinco años muchos de los autoproclamados y designados por los medios como científicos. Convertidos sólo en repetidores de las órdenes de organismos supra estatales o colegios médicos que responden a intereses  económicos y/o políticos. Sin cuestionar absolutamente nada. Siete horas treinta minutos duró la exposición titulada “ ¿Qué tienen las vacunas COVID ?”  Demasiado tiempo para los ciudadanos y periodistas repetidores.  Demasiado resumido para los que tienen ganas de conocimiento, una síntesis de síntesis para resumir estos últimos cinco años de luchas, difusión y aguantar persecuciones al mejor estilo nazi. Poco tiempo para exponer cientos de estudios del último siglo. Aún así todos los temas han quedado sobre la mesa, e innumerables ramas se bifurcan para  investigar, han quedado nombradas y su...

La confusión es total

  La confusión es total        Hoy el mundo parece producto de una gran batidora, un lugar donde algo es blanco y negro simultáneamente, es bueno y malo a la vez.  Los individuos no saben en qué creer, o mejor dicho, todo está siendo puesto en duda.      El choque entre la realidad y lo que han aprendido genera una gran confusión, la gente anda perdida sin entender que pasa.   Algunos piensan que Rusia aún representa el comunismo y otros que es la oposición al avance de la ideologías corporativistas y la defensa de las tradiciones. Como es posible que convivan las dos opiniones ?   La mitad de la población piensa que Israel es víctima y la otra mitad lo ve como verdugos.  Los católicos se dividen entre los que creen que el reciente fallecido papa es el representante de Dios en la tierra, en cambio, otra gran parte cree que fue un impostor que desplazó al verdadero papa con fines no Cristianos.      La p...

El Reino del Fuego

  Había perdido la cuenta de los whiskies que había tomado en la taberna con aquel escocés que acababa de conocer, cuando me llevó casi a rastras a un lugar donde pasarían cosas muy obscuras. Así me dijo, o creí entender en mi mal inglés, mejorado notablemente por el alcohol. —¿Por qué debo acompañarte? —Porque serás testigo de algo que jamás olvidarás, algo que te cambiará para siempre. Te ayudará a entender el mundo, mejor dicho, el reino en el que vives. La bóveda subterránea por donde me condujo no era South Bridge Vaults ni Mary King’s Close, no era un sitio para turistas. Obviamente, era un lugar que solo algunos pocos lugareños podían conocer. No podría llegar a ella hoy si me lo propusiese. Y si me pusieran frente a su entrada, tampoco podría asegurar que fuera visible. Tal vez solo fuera permeable esporádicamente, como el andén 9¾ de la estación de King’s Cross en Londres. Solo para magos. Edimburgo es una ciudad mágica, dotada de una belleza espectral. La Royal Mile es la...