Esa misma noche tomé un avión a Salta. Tenía previsto visitar algunas bodegas de Cafayate, pero la verdad era otra: no quería pasar mi cumpleaños solo en Buenos Aires. Además, el treinta de mayo tenía para mí una tradición difícil de romper. Aquella vez los toros quedarían postergados. Llegué a Salta entrada la noche y dormí allí. Había alquilado un coche y decidido pasar mi cumpleaños en algún lugar de la Quebrada de Humahuaca. Sin pensarlo demasiado, elegí Tilcara. El disgusto de la reunión del día anterior seguía acompañándome cuando salí temprano de Salta rumbo al norte. Poco antes de llegar a Purmamarca encontré la Ruta 9 cortada. Era el paso obligado hacia Bolivia y el tráfico comenzaba a acumularse a ambos lados del bloqueo. Detuve el coche y me acerqué a un policía. —¿Qué ocurre, agente? —Los maestros del colegio Pedro de Goyena cortaron la ruta. —¿Y por qué? —Están reclamando algo al gobierno. No sabría decirle exactamente qué. Volví al coche. Duran...